Le monde d'un esprit dément.

Es mi pequeño mundo demente. Disclaimer: Algunas entradas con material protegido, no son tomados con el afán de lucrar tan sólo de difundir la palabra y/o imagen.

Disclaimer*

Todo el material encontrado aquí, ha sido tomado respetando los derechos de autor.
No me adjudico en ningún momento la autoria de nada que no haya sido estrictamente realizado por mí.

13.11.09

Skins Again.

Esta vez es para postear el vídeo (CON SPOILERS) de la temporada cuatro, próxima a estrenarse el 21 de enero.



Eso y el link de un foro donde pueden encontrar personas que comparten la Skinsadicción xD
SkinsLa Forum

Y recuerden... Naomily Rockz!

31.10.09

YLHCSD... You Love Her Coz She's Dead.

Sería un buen título para un fic... Muy a lo Zombie xD

Pero nah! es una banda Inglesa de música electronica que ha rescatado de los sonidos olvidados el 8-bit.
Aquella música de los juegos ochenteros que sonaba en videojuegos que la fecha hasta han sido olvidados. Está compuesta por Elle Dead y Jay "Rockie" Dead, la primera es la voz y bajo aunque en algunos videos se puede ver que está en la consola de mezclas.

La primera canción que escuche de ellos fue la de "Superheroes" en el capítulo siete de la tercera temporada de Skins. Recuerdo esa escena MUY bien y aun no la asimilo. Bueno, regresando al tema principal... La canción de Superheroes es realmente buena para bailar, saltar y alocarse un poco con los audifonos puestos (Si, lo digo por experiencia ¿Y? xD)







Son los mejores videos. Y las mejores canciones, lamentablemente no tienen un Cd como tal pero de que sus canciones son la onda. Lo son.

Si quieren ver la aparición de este grupo en la serie Skins, acá el link: Skins Party

Nueva serie (relativamente): Skins



Esta vez voy a hablar de mi nueva serie favorita, para dar paso a la banda que me encanta.

Primero que nada...
Skins, ¿Qué es?
Skins es una serie britanica que trata de un grupo selecto de chicos de Preparatoria de Bristol, Inglaterra; con un toque irreal que hace de cada capítulo algo tremendo.

Acá en Latinoamérica se puede ver en Mtv, aunque el canal hace de la serie algo deplorable ya que cambía canciones y algunos subtitulos son censurados bastante.
Actualemente, la serie consta de 3 temporadas y dos generaciones.
Personalmente considero a la segunda generación la mejor, además de que ahí está mi personaje/pareja favorita.
La primera generación esta constituida por los siguientes chicos:

Sid, Chris, Cassie, Jal, Anwar, Maxxie, Tony y Michelle(Por orden de aparición en la foto).

Sid: Es el típico mejor amigo del chico genial. Cabizbajo, obediente y con una autoestima pesima, enamorado de la novia de su mejor amigo.

Chris: Es el chico valemadre, le entra a todo por placer. Está enamorado de su profesora de Psicología (Angie)

Cassie:Uno de los mejores personajes establecidos en la serie (y si puedo agregar, mi favorita de la 1°G) Tal como lo dice su Eslogan en Mtv: Todas las preocupaciones de los padres en una sola hija. Cassie tiene problemas de alimentación, drogas y otros objetos. Se enamora perdidamente de Sid, cuando el denota preocupación por ella. Lastima que nunca sabremos lo que paso.

Jal: Es una joven con talento para tocar el clarinete, se podría decir que es la más madura del grupo aunque también comete errores básicos. Viene de una familia musical, su padre es productor y sus hermanos intentan ser raperos pero sólo lo intentan.

Anwar: Él es musulman, quizá un poco pervertido. Es muy comico, el actor que lo interpreto es conocido por la película ganadora del Oscar: Slumdog Millionaire.

Maxxie: El dulce chico homosexual, le encanta bailar y actuar. Tiene aptitudes en lo artistico, es muy tierno, sincero y directo cuando tiene que serlo.

Tony: Es el lider del grupo. Guapo, manipulador y muy inteligente. Hace a las personas como quiere y no demuestra culpa alguna. La única persona que le importa es su hermana menor: Effy.
Es una pequeña y personal descripción de los personajes de la primera generación.
Michelle: La novia de Tony, por ende, la chica más sensual del grupo. Está muy enamorada de su novio pero él demuestra ser un patán. Intenta formar pareja con Sid pero él se da cuenta de que está enamorado de Cassie.


Segunda Generación:

Thomas, J.J. Naomi, Freddie, Effy, Cook, Pandora, Emily, Katie, Karen (Por orden de aparición)

Thomas: Él proviene del Congo, se muda a Bristol seguramente en busca de una vida mejor. Termina por meterse en problemas con la mafia del lugar y enamorandose de Pandora.

Jonah Jeremiah Jones Alias "J.J": Viene como suplente de Sid. Tiene autismo leve y eso no lo deja socializar mucho, es realmente inteligente y le gusta hacer trucos de magia. Se enamora de Effy (Como sus dos amigos) desde el primer episodio.

Naomi(mi personaje favorito de toda la serie): Naomi lo ve todo blanco o negro. La gente cree que ella es gay por algo de lo que ella no fue autora. Odía la injusticia y las mentiras. Es obstinada pero sabe como enfrentar las cosas, a veces puede actuar de manera egoísta pero tarde o temprano lo quiere arreglar.
Después de tanto negar su homosexualidad (Aunque no ha sido totalmente confirmada) sale con Emily, pues es la única que logra ver lo solitaria que está. A lo largo de los capítulos, Emily va haciendo ver lo que paso para que Naomi fuera tachada de Lesbiana.

Freddie: Este personaje me parece paja en la serie, perdón por aquellos que les guste. Es el amor de Effy, pero tiene que luchar para que ella acepte lo que siente por él.

Effy Stonem: Es el único personaje (junto con Pandora) que quedaron tras el cambio de elenco. Tiene un caracter algo misterioso y su sonrisa siempre tiene algún motivo que provoca suspenso. Comete casi los mismos errores de su hermano, pues pierde la amistad de sus amigos tras una noche de drogas y amor.

Cook: Chico problema, tiene afición al alcohol y a las drogas. Sus amigos siempre tienen que cuidarlo por eso. Al inicio de la serie tiene una corta "intimación" con Effy y al final, revela que está enamorado de ella.

Pandora: Es un personaje muy ingenuo, se emociona con gran facilidad y casi siempre lo ve todo de color rosa. Tiene el firme proposito de tener sexo con muchos chicos para volverse popular, pero termina por enamorarse de Thomas y tener un affair con Cook.
Emily: Es la gemela más joven y inevitablemente gay. Fue ella quien intento darle un beso a Naomi y por eso su hermana Katie le ha dado esa reputación. Es tierna, inteligente y caritativa. Después de presionar implicitamente a Naomi, terminan por darse un beso durante la fiesta de Pandora y eso le da paso a la relación que más tarde protagonizan.

Emily es la única que puede ver la soledad en la que Naomi vive; a pesar de todo, Naomi la hace sufrir, ya que ella no logra admitir que la ama y que es gay.
Yay! Naomily Rockz! Jodánse los homofobicos.

Katie: Es la gemela mayor. Por lo general hace a su hermana como ella quiere, siendo la causa principal de que Emily sufra de una falta de confianza. Es más popular y se cree más hermosa que todas. Es por ello que busca ser amiga de Effy. Al inicio tiene un novio que juega para el equipo local de Bristol pero por motivos que solo se pueden ver en los Unseens lo corta para salir con Freddie.

Karen: Es la hermana de Freddie. No tiene mucha aparición ni relevancia.


Ahí una pequeña reseña de cada personaje según mi criterio. La Segunda Generación ha ofrecido bastantes matices, se espera que para Enero se estrene la cuarta temporada, la cual ha sido calificada por los escritores y productores como la mejor.
También se ha confirmado un libro (que quiero leer, por supuesto) y la película. El texto está en pre-venta en la página inglesa de Amazon y es el puente entre la tercera temporada y la cuarta. En él se relata lo que paso en el verano de Skins3.
La película siguen en platicas, así que no se sabe quien saldra en ella o si será la pauta para introducir a la Generación 3.


Si quieren verla aquí el link: www.seriesyonkis.com/serie/skins

23.9.09

MQE... Capítulo 12.

¿Paz?

A la mañana siguiente todos estaban bastante abstraídos en sus pensamientos, Harry seguía profundizando en los actos de Malfoy y su aparente- y falsa, si le permitían agregar- amabilidad con Hermione.
A su vez, ella tenía esa esporádica sensación de olvido y contaba uno a uno los deberes que debía tener listos para hoy justo con pendientes o algún detalle que pasara por alto, sin embargo, todo estaba en orden. No obstante, la sensación continuaba.
Ron ni siquiera se encontraba entre ellos en la mesa, seguramente seguía en la Sala Común terminando el ensayo sobre la poción matalobos que Slughorn les pidió desde el Jueves pasado y por actividades ajenas a la materia, no pudo terminar, era por eso que estaba molesto con sus amigos ya que ninguno se prestó a dejarlo copiar o mínimo leer su redacción o por lo menos no Hermione.
En cambio, Ginny miraba recelosa a la pareja que estaba sentada frente a ella, sobre todo a Hermione, intercalando la vista entre su amiga y las manos de ambos que estaban firme y tiernamente apretadas sobre la mesa. Acto cursi que probablemente de estar presente, Ron hubiera recalcado.
Durante la mañana había escuchado por error a Lavander quejándose de los sollozos y susurros ahogados de Hermione entre la noche. No logró oír mucho debido a Parvati, ya que ella si tenía un poco de discreción y la hizo callar, recordándole la reciente muerte de sus padres demandando un poco de respeto hacía su compañera de dormitorio. No era empatía de ninguna forma era alguna clase de respeto que otorgaba la flamante insignia en el pecho de la joven que evitaba habladurías.
Poco después y sin ocultar la curiosidad Ginny abordo a Lavander cuando ésta se encontraba por entrar a clase de Adivinación, le cuestiono directamente sobre lo que hablaba en la mañana, era evidente que no le guardaba ni una pizca de comprensión a Hermione pues soltó lo que sabía con tono cruel y quejumbroso.
El único resultado de todo aquello fue saber que lloriqueaba una o dos veces por semana mientras dormía, lo que se resumía a la presencia de pesadillas, sin embargo una última mención de Lavander suscito un dato interesante para Ginny, había comentado de manera desinteresada que la “Perfecta Granger” nombro a Draco en sus sueños junto con “Jamás lo haría”
Las chicas de séptimo año creían que los premios anuales se traían algo más entre manos y no era del todo académico.
“Del odio al amor sólo hay un paso” recordó las palabras llenas de cinismo provenientes de Lavander.

Hermione levanto la mirada, dejando por fin de jugar con el tenedor dentro de la avena sin siquiera probarla, Ginny desvió tan rápido como le fue posible la vista pero era perceptible la manera en que la observo durante todo el almuerzo.
Ambas chicas habían tenido poca comunicación tras su reaparición en la Madriguera, algo le decía que Ginny tenía sus dudas al respecto de su regreso eso y el profundo resentimiento inexpresivo que guardaba muy dentro. En algún momento tras su descubierto amor, sintió culpa por haber traicionado a su amiga, ella sabía que estaba interesada en él y había sido ella quien le dio el consejo de intentarlo con otros muchachos, despertar en Harry la sensación de celos.
Y había sido ella y no Ginny quien vio plasmada la meta del consejo para sí misma, sin proponérselo.
Ginny fue madura y lo acepto, después de todo ellos se amaban y Hermione lo sabría hacer feliz. Se complementarían el uno al otro como lo hicieron desde el día en que se conocieron, ganarían sus batallas juntos.
Y así había sucedido hasta que desapareció y regreso siendo otra persona, alguien más fría y de comportamiento ajeno al suyo, su esencia reducida a la mitad, había algo sombrío tras la sonrisa que portaba cada mañana tratando de resignarse a la pérdida de sus padres.
Algo no cuadraba y nadie quería darse cuenta, sólo ella quería saber realmente lo que paso con su amiga, que fue lo que la aparto de manera tan permanente, porque la sonrisa jamás abordaba sus ojos cada que miraba al chico que sujetaba su mano.
- Pociones inicia en tres minutos- recordó Hermione tras varios minutos de mirar sin ver a Ginny- ¿Nos vamos?
- Pero Ron no ha venido aún- contesto Harry con aire preocupado, no por la tardanza de su amigo sino por la falta de su trabajo.
- Yo tengo que irme a Defensa Contra las Artes Oscuras- comento Ginny colgándose la mochila al hombro, ya sin mirarlos- Harry debemos entrenar esta tarde.
- Lo sé, en el campo a las siete.
- Adiós chicos- se despidió la chica reuniéndose con Luna unos metros antes de la salida.


Harry y Hermione emprendieron camino, no sin que el chico recogiera un pergamino que había fingido estudiar mientras comían, aunque los tres platos estuvieran intactos salvo el de Hermione, que estaba algo revuelto.
Al pasar por la mesa de Slytherin escucharon abucheos provenientes del sequito de Malfoy, la voz de Parkinson y las estúpidas risas de los gorilas de Crabbe y Goyle resalaron entre todos.
- Huele a huérfanos- se burló Pansy confiada en que la presencia de Malfoy intimidaría un poco a los alumnos. Draco la miro molesto, tenía el semblante cansado seguramente por la guardia de la noche anterior- ¿Piensan en abrir una sociedad de magos sin padres o sólo planean defender asquerosos elfos juntos? Eh, sangre sucia.
Las palabras de la chica ofendieron a Harry, haciéndolo reaccionar como si fuera Ron y no él, fue la mano de Hermione quien lo detuvo junto con las palabras que deseo pronunciar él.
- ¡Basta!- gruño Malfoy- Si piensas ofender al premio anual y al consentido de Dumbledore te advierto que yo no te lo impediré pero tampoco haré nada para sacarte del aprieto que tu boca provoque.
- Pero Draco…- dijo la sorprendida joven, viéndolo coger su mochila. Sus amigos lo miraban atónitos, fuera como lo vieran, había defendido a Granger.
- A un lado Potter, estorbas- rugió Malfoy al pasar a su lado, guiñándole un ojo a Hermione justo antes de desaparecer tras la puerta del Gran Comedor.


Harry todavía apretaba los dientes cuando se sentó en su mesa predilecta en la clase de pociones, ni notó la aparición de su amigo con su pergamino en la mano sonriendo con gratitud. Hermione sólo rodo los ojos, era inevitable que hicieran eso además sentía la necesidad de calmar a Harry, después de todo las palabras de alguien como Pansy Parkinson eran algo digno de ignorar. La había ofendido un poco el que se jactara de que no tenía padres pero lo tomaría por el origen y no por el mensaje.
Asimismo, había recibido su merecido cuando Draco le dejo clara su posición y eso le agrado, no sabía a qué se debía el cambio pero era bastante bueno.
- Buenos días jóvenes- los saludo el viejo Horace llegando al aula- Espero hayan terminado la redacción de la poción matalobos- la mayoría de los alumnos asintió enérgicamente- Me alegra, Accio.
Los papeles recorrieron la habitación y se plantaron en el escritorio del profesor, Ron recordó ponerle su nombre justo cuando los pergaminos desaparecían teniendo como destino el despacho de Slughorn.
- Genial- musito molesto, cruzando los brazos y recargándose en el respaldo irritado.
- Hoy trabajaremos en parejas- anuncio- Si han redactado e investigado bien sobre la difícil poción que están por realizar todo saldrá a pedir de boca. Veamos, Potter y Weasley, McMillan y Bones, Goldstein y Nott, Ah, Serñorita Granger permítame hacer un cambio para que quede con Harry…
- Eh, profesor falto yo- interrumpió Malfoy levantando la mano.
- Cierto, Potter quedas con Weasley, señorita Granger usted, si es tan amable de sentarse con el joven Malfoy- el profesor le hizo un ademán con prisa indicándole el asiento en la mesa vacía de Draco. No era de extrañarse que estuviera sólo, sólo había un Slytherin en la clase aparte de él y no se llevaban.
- Sólo es una clase- quiso tranquilizar a su novio que irradiaba coraje. Tomó su caldero y se mudó de mesa.
- Los materiales están en el armario- informo el profesor dejando que sus alumnos emprendieran carrera.
Hermione se levanto para ir por los ingredientes de la pócima pero su compañero de clase le impidió moverse, siendo él quien se encargara de ir por ellos y ponerlos a su alcance para iniciar.
Harry los observaba con los ojos entrecerrados sin sacar las sospechas contra Malfoy y su hipocresía, era sencillamente imposible que tratara bien a una de los culpables del encarcelamiento de su padre en Azkaban.
- Harry hace diez minutos que debías introducir eso en el caldero- le señalo Slughorn a la materia aplastada en su puño.
- Eso es asqueroso Harry- dijo Ron al notar el escurrimiento entre los dedos de su amigo.
Sin embargo, Harry seguía sintiendo que el corazón se le salía del pecho por el coraje, latiéndole bastante deprisa y de manera estúpida, ¿cómo podía sentir celos por Malfoy?
Draco se acerco a la oreja de Hermione y susurro algo que obtuvo por respuesta una sonrisa por parte de su novia y un asentimiento. Después de eso, la clase fue lenta e interesante, pues el caldero en que él y Ron trabajaban empezó a zumbar expidiendo alguna clase de gas soporífero que hizo caer en un ataque de risas tontas a varios de los presentes. Posteriormente Ernie dejo caer un poco del brebaje sobre la rodilla de Susan y le produjo una quemadura roja de mal aspecto.
Al final de las dos horas el profesor Slughorn les pidió que introdujeran una muestra en un frasco para analizar el progreso y los despidió con el rostro lleno de sudor por la clase tan bochornosa que tuvo.


- Al fin un descanso- comento Ron al salir- Necesito ir al Gran Comedor, no he probado bocado.
- Debes estar al punto del desmayo- se burlo Hermione haciendo alusión al insaciable apetito de Ron.
- Te contestaría eso pero tienes razón- respondió él.
- Bueno, diviértete terminando las sobras del desayuno- dijo Harry- Hermione y yo vamos a dar un paseo por el lago.
- Pero Harry, tengo que repasar el hechizo que Snape dejo.
- Por la Barba de Merlín, anoche te salió perfecto- afirmo Ron- Te sería tan difícil dejar de atormentarme con los deberes solo un instante.
Harry río por su comentario y salvo a su amigo de escuchar la respuesta de Hermione, ya que la cogió por los hombros y la dirigió al vestíbulo, sacándola del castillo para mostrarle algo que había tardado en obtener.

Hagrid estaba en los terrenos del colegio enseñándoles a los alumnos de tercer año alguna criatura peligrosa de la que no querían saber, aparte de que Harry aun le debía aquella charla y se la pasaba usando los deberes como pretexto para atrasar la reunión.
No quería sacar de nuevo el tema de la muerte de los Granger y desaparición de Hermione, no ahora que era relativamente feliz.
- Sé que piensas que se me ha olvidado- admitió Harry.
- Se te ha olvidado, ¿Qué?
- Vaya, lo has olvidado tú- se burlo Harry tomándola de la mano para indicarle que se sentaran al lado de un árbol que estaba junto al lago.
Hermione doblo sus rodillas y se recargo en el hombro de su novio, respirando un poco de la paz que rodeaba aquel secreto lugar. Estaban más allá del Sauce Boxeador, en la entrada del Bosque Prohibido que colindaba con el lago.
Harry saco un libro de cuero detrás de él, guardado seguramente en la mochila.
Era peculiar, llevaba un marco grabado de flores y algunas cosas escritas con runas en la portada, Hermione sólo pudo traducir la palabra vida.
- Feliz cumpleaños atrasado- la abrazo con dulzura- Fue un poco peliagudo conseguir las fotos y no estaba seguro de que fueras capaz de verlas todavía.
- Gracias, no debiste…- abrió el álbum y miro las primeras páginas de un ciento que contenía el libro.
Estaban sus padres, las fotos estaban un poco maltratadas pero lo esencial estaba plasmado en cada rostro que presenciaba, su padre la llevaba en brazos mientras su madre tomaba la foto. En otra estaban los tres, ella llevaba el aparato de ortodoncia y eso la hizo reír. Por un momento recordó lo maravillosos que fueron aquellas dos personas y lo bien que habían llevado su rol de padres. La felicidad que sólo te proporcionan tus familiares y el reconforte que jamás volvería a sentir.
Una lágrima choco contra la tercera foto, en la que portaba su recién comprada túnica para ir al famoso y hasta ese momento desconocido colegio de Magia y Hechicería.
Su emoción se vio nublada, reducida hasta el triste pensamiento de que ahora eso era lo único que le quedaba de sus padres, ya que ni siquiera tuvo la oportunidad de despedirlos formalmente y mucho menos pudo defenderlos.
De nuevo la impotencia invadió su ser.
Los dedos de Harry rozaron su piel, enjugando con ternura las lagrimas que seguían brotando.
- Dale la vuelta- le sugirió levantando su cara desde la barbilla.
Eran ellos dos, en una foto mágica, mucho más jóvenes de lo que eran ahora, Harry rehuía a la foto y Hermione recordó porque.
- Jamás la firmaste- sonrió de la misma manera en que lo hacía en la foto al ver a su amigo en la situación embarazosa.
- Colin espera una nueva a cambio de ésta- reconoció cambiando la página- Las demás están solas, esperando a que coloquemos un poco de tu vida a mi lado. Es posible que sea una historia corta pero digna de contar.
Aquel comentario fue bastante entristecedor para la chica. Harry tenía presente su futuro y no se daba esperanzas a sí mismo, pero ella sabía, algo le decía desde su corazón que sus pronósticos no tendrían la razón.
Harry Potter sobreviviría y lo haría a su lado, amándose como lo hacían ahora.
- Quisiera hacer algo, pero la Premio Anual de Gryffindor podría verme y restarme puntos por dañar un ejemplar como éste- señalo al árbol que les servía de respaldo.
- No creo que le importe- siguió su juego.
Harry saco la varita y comenzó a escribir con un poco de prisa las iníciales de ambos, una H al lado de Hr, cerrando la expresión con un corazón un poco desviado.
El chico la miro irradiando alegría, Hermione suspiro, sentía que el pecho se le ensanchaba por su corazón desbordado conteniendo la emoción. Se veían tan felices juntos, jóvenes y enamorados, dejando la huella de su amor dentro del lugar que vio su crecer sus sentimientos.
- Es hora de volver- indico Hermione con voz rota pero feliz.
- Si, antes de que Ron termine con el banquete de mediodía- rió Harry de su propio comentario.
Se levanto primero y como todo un caballero la ayudo a ella, tendiéndole ambas manos y jalándola para que estuviera de pie. Hermione llevaba en el rostro un amago de sonrisa mientras sujetaba con fuerza el álbum con algunas imágenes de sus progenitores, contemplando con ilusión la oportunidad de llenar las páginas restantes con fotos de ella y Harry.
El chico la rodeo con su brazo, acercando su cabeza a su mejilla, respirando acompasadamente, intentando aspirar el aroma que expedía Hermione desde su sweater y guardarlo en su memoria olfativa. Ella sabía que no podía sentirse más feliz, dadas las circunstancias, volvía a revivir la dulce felicidad que sintió antes de marcharse en Julio, tomando cada latido y traduciéndolo en una hermosa melodía que le recordaba a él…
… Y sucedió nuevamente, todo su amor y cariño se convertía en rabia, odio, podía sentir en su boca una amargura que no era suya, la esencia pura del aborrecimiento sentía tan ajenas las sensaciones pero tan propias a la vez. Luchaba por sacarlas de su cuerpo, ella no repudiaba a Harry, lo amaba.
“…La vida de Potter está en tus manos” los crueles susurros invadieron su mente, envenenando cualquier pensamiento positivo. “Te quedaste viendo, no hiciste nada…” Sus manos comenzaron a temblar y su expresión carecía de significado, de un momento a otro su semblante palideció. Aparto a Harry de ella y sintió alivio, renovando la rabia que la invadía de la misma forma en que la felicidad lo hizo segundos antes.
Estaba consciente de que le hacía daño y no haya un por qué.


Se llevo la mano a la cara, la cicatriz le privaba de ver que le pasaba, sus ojos estaban llorosos por el súbito dolor pero había pasado algo con ella y no podía darse el lujo de dejar que su vieja cicatriz lo incapacitara.
Le escocía tanto que parecía que Voldemort estaba en sus brazos y no Hermione, estaba en su mente, robándole su privacidad e introduciendo la suya. Se sentía molesto y desesperado.
- Hermione, ¿Estás bien?- le pregunto mientras apretaba más la cicatriz, rogando porque cediera pronto tratando de sujetarla pero su borrosa figura huía de él.
- N-no, no lo haré- susurro sin hacerle caso.
- Mírame- le pidió preocupado.
- Su…su vida es…la mía- volvió a susurrar, las palabras salían quebradas y siseantes.
- ¿De qué hablas?
La oleada de dolor evito que escuchara su respuesta, aunque presintió que no era exactamente una respuesta directa.
Alguien se acerco deprisa y le quito a Hermione de vista, sin lograr verlo Harry tomó las dos mochilas dando palmadas en el césped para recoger el regalo de Hermione.
- ¿Qué ha pasado Harry?- Hagrid inquirió llevando el cuerpo inconsciente de Hermione colgando en sus enormes brazos.
- No, no lo sé- balbuceo confundido- empezó a divagar, decía cosas sin sentido.
- Será mejor que la lleve donde Madame Pomfrey- comento el gigante alejándose varios metros con un solo paso.

El alivio tras semejante dolor era inconfundible, desapareciendo conforme Hermione se alejaba con Hagrid.
Se limpió las lágrimas que le quedaron en los ojos, sin querer recordar lo que dijo y mucho menos su expresión llena de remordimiento y dolor, ¿Qué pasaba con ella? De un instante al otro cambio radicalmente su conducta, distante y retraída, terminando en una serie de frases carentes de sentido.
Para cuando Harry lo alcanzo, Hermione se encontraba en la cama de la enfermería recuperando el sentido, mirando confundida a su alrededor al tiempo que Madame Pomfrey le preguntaba lo de siempre.
Hagrid no podía quedarse dentro de la enfermería por mucho tiempo, debido al espacio en cada cubículo además, había abandonado su clase para ayudar a Hermione, ya se enteraría después que le había sucedido cuando la dejaran salir de ahí.
- Tengo que irme Harry, los chicos de tercero son muy testarudos- dijo ansioso- Ya está mejor no ha sido nada grave, espero. Bueno, nos vemos para tomar el té pronto.
Se marcho como quien no quiere la cosa.


Fue hasta donde Hermione bastante despreocupado tras su “ataque”, la impaciencia lo estaba matando, debía preguntar de qué hablaba cuando empezó a sentirse mal, ¿De quién era la vida que también era suya? Y, ¿Qué era exactamente lo que no haría?
- ¿Cómo te sientes?- fue lo único que salió de su boca, no tuvo el valor de preguntarle nada, no después de ver las lágrimas secas sobre su mejilla y su gesto contraído por algo que seguramente intentaba borrar de su mente.
Estaba demasiado pálida y temblaba ligeramente, sollozaba aun en silencio mirándose las manos, parecía estar en otro lado ya que no le contesto con rapidez, era tan triste verla así.
- B-bien- respondió de forma lacónica.
- Me has hecho pasar un susto terrible.
- No era mi intensión- se disculpo, parecía ausente y culpable, rehuía la mirada tal cómo el primer día en Hogwarts después de que saco el tema de sus padres.
- Has tirado esto- le entrego el álbum dubitativo, tal vez todo inicio gracias a su regalo y la metralla de recuerdos que la hizo regresar al día más negro en su vida.
Era probable que divagara mientras se desmayaba, eso explicaría – o por lo menos Harry así creyó- su ataque de nervios y su pronta inconsciencia, menos mal que Hagrid estaba tan cerca.
Aunque algo en los segundos que pasaron entre la histeria de Hermione y su dolor en la cicatriz le trajeron a la mente la última vez que Voldemort dejo que presenciara sus emociones, la noche en que sintió la victoria invisible de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado y su festejo premeditado antes algún plan sin concretar. Las emociones, inclusive ahora, seguían siendo confusas y contrariadas, ¿Cómo podía estar feliz si estaban terminando con lo único que lo mantenía vivo?
- Ah, gracias- siseo cogiéndolo sin levantar la mirada, como si temiese de lo que pudiera ver- ¿Harry…- el chico la miro con atención y ternura acercándose a ella como si su tono se lo implorara- Podrías abrazarme?
Harry sonrió, dejo las dos mochilas que colgaban de su hombro en la silla que estaba al lado de la cama, se sentó a su lado con cuidado y la cobijo con sus brazos, dejando que el enmarañado cabello de su novia le hiciera cosquillas en la mandibula; Hermione se recargo en su pecho suspirado cortadamente, llorando en silencio amargamente.
El joven no tenía idea de que hacer en esos momentos, usualmente ella era la que le decía que hacer en cuanto a eso se refería, no obstante, hoy era ella la que se encontraba en una situación inconsolable. Poso su mano en su cabello y lo acaricio con cariño, incapaz de hacer otra cosa.
- Te quiero- le susurro al oído cuando su cuerpo se sintió flojo, pues se había quedado dormida.

Madame Pomfrey apareció del otro lado de la cortina que separaba las camas, ordenándole con sutileza que se fuera a clases e informándole que después de la siesta y una poción que Dumbledore le había hecho llegar, la dejaría irse a su Sala Común.
Harry asintió, un poco molesto por tener que dejarla sola y vulnerable. Olvidando de nuevo la importancia de saber que sucedía con ella, conformándose con la poca alegría que estuviera capacitado en darle.

- ¿Dónde te has metido? He estado esperando… Un momento, ¿Y Hermione?- Ron lo interrogo al llegar a la fila para la clase de Snape.
- Se ha puesto mal, Hagrid la ha llevado a la enfermería- le explico con tono frustrado, daría lo que fuera por seguir a su lado.
- ¿Ha sucedido algo malo?- pregunto mostrando su preocupación sobre el estado de su amiga.
- Se ha desmayado cuando regresábamos al castillo, Madame Pomfrey la dejara salir al terminar las clases.
Ron seguía intranquilo pero calmado cuando la fría voz de Snape lo dejo pasar al aula, ninguno se percato de que alguien prestaba bastante atención a su charla.
Ambos chicos caminaron a su asiento de siempre, hasta atrás del salón donde Snape, de cualquier manera, sabía lo que hacían. Dejaron sus cosas en los costados de la banca, Harry ni siquiera tuvo tiempo suficiente para llevar las pertenencias de Hermione a la Torre de Gryffindor.
Snape comenzó a repasar la lista tan pronto el último alumno se sentó, no solía dar tiempo para llegar tarde y si a alguien se le ocurría presentarse a mitad de la lista, solía irritar al profesor hasta el punto de que la clase se volviera pesada incluso antes de que Snape empezara a dar la nota.
- ¿Señorita Granger?- repitió el nombre de la única persona que no contesto a la primera- ¿Alguien amable que me diga el paradero de la Señorita Granger?- pidió con duro.
- Hermione está en la enfermería, señor- dijo Ron.
- Ah- fue la única respuesta de Snape antes de seguir nombrando alumno por alumno.

Draco se removió ávido en su silla, mirando por el rabillo de su ojo a Harry. Era necesario que fuera a ver a Hermione a la enfermería, la probabilidad de que el único defecto en el traspaso de alma era el responsable de la estadía de la chica en ese lugar, era increíblemente enorme. Ni siquiera se dejaba dudar, no era la primera vez que el señor Tenebroso se quejara de lo melosa que se ponía Hermione al estar con su noviecillo de pacotilla.
De ser tan constante la entrada en la mente de ambas partes, alguno de los dos tendría que empezar a proteger sus pensamientos antes de que Potter y sus amigos empezaran a usar el cerebro para descubrir el plan y echarlo a perder.
El tiempo pasaba con suma lentitud, sin embargo, las cosas con Granger se estaban dando bastante bien, su comportamiento demostraba que, poco a poco, el designio de su amo llegaría a ser real y que la vida de Harry se media en segundos.
La mirada de Snape intercepto la suya, obligándose a cambiar el rumbo de sus ideas.

MQE... Capítulo 11

También lo pueden encontrar en:
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Todos bajo el nick de Sofie Puckle.

Capítulo 11: Comportamiento extraño.

Para el primer sábado de Septiembre los alumnos de séptimo grado estaban exhaustos, cada que escuchaban la palabra “Examen” le echaban una mirada furibunda a quien se atreviera a mencionarla, la carga en los deberes era muy pesada y los sermones sobre el futuro eran tan intolerables como una clase de dos horas de Adivinación.
Al parecer la única que no notaba el estrés era Hermione, quien tenía más deberes y se la vivía entre la biblioteca, las aulas, sus rondas para sostener la disciplina del colegio y la Sala Común. Y no lo notaba.
Las cosas entre ella y Harry se habían aclarado tras una pequeña disculpa de él, Hermione se mostró renuente a contestar algunas dudas debido a su escasa claridad al recordar, además, Harry no estaba enterado de todo lo hablado en la reunión con Dumbledore.
Para mostrarle que todo estaba en paz (por lo menos entre ellos) había colocado el anillo que le regalo en la Madriguera en una cadena de oro y la llevaba puesta todo el tiempo. <> le había dicho tras dejárselo ver. Era lo mejor, ya por si sola llamaba la atención con todos los alumnos y no quería agregar más rumores a los acontecimientos.

Después de la primera semana, muchos alumnos empezaron a atemorizarse y volvieron a sus hogares, dejando a la población estudiantil bastante reducida, algunos simplemente no tenían a donde ir o no quería abandonar la escuela por la “protección” que brindaba tener a Dumbledore tan cerca.
Sin embargo, las ausencias del anciano director estaban creando especulaciones y miedo, nadie estaba enterado de sus salidas y mucho menos a donde iba, ni siquiera Harry, a quien le urgía que las clases con Dumbledore se reanudaran.
- Debe haber localizado uno nuevo- afirmaba Harry justificando el poco contacto que tenía con Dumbledore.
- Ya lleva tres días fuera- comento Ron- es por ello que muchos quieren regresar a sus casas.
- Con o sin Dumbledore, el colegio está muy protegido- aseveró Hermione, aunque no tenía idea de donde salía tanta confianza.
- ¿Te has vuelto loca?- pregunto Ron boquiabierto- Sin Dumbledore, no hay quien imponga temor a Quien-tú-sabes.
- Estás subestimando las defensas del colegio, aparte de Dumbledore, hay… Olvídalo, no quiero enumerarte los cientos de encantamientos protectores citados en “Historia de Hogwarts”
- Estoy seguro que cancelaran el partido contra Slytherin- menciono Ron excluyendo automáticamente a la chica de la conversación.
Hermione volvió a sus trabajos escolares soltando un suspiro de exasperación, tenía aproximadamente una hora para adelantarlos antes de irse a hacer ronda por el colegio, aunque muy a su pesar, ya que Malfoy estaba decidido a vagar por los pasillos también de manera nocturna. Aparte de los premios anuales, los prefectos de sexto año (a los de quinto se les pedía ronda por las mañanas y las tardes) estaban también varios profesores en la ronda nocturna, al parecer, estaban igual de intranquilos sobre la ausencia del director. Esa noche tocaba a Snape pasear por ahí.
Hacía varios días que el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras se portaba relativamente agradable con ella, las clases que le propuso para ayudarla- que habían sido pocas- con las pociones eran una buena tapadera para que Dumbledore le hiciera preguntas acerca de aquella noche. Sin duda sus amigos sospechaban algo extraño tras la cátedra privada pero ninguno sabía la carga que llevaba encima con su asignación de Premio Anual y las clases regulares.
De alguna manera eran justificables. Pero no podía evitar darse cuenta de la actitud de Harry por ellas, no le agradaba nada que viera a un profesor tan frío que pudiera ser demasiado cruel cuando le hace favores a Dumbledore.
¡Dios! Sí Harry supiera… moría por decirle lo que hacía cuando estaba con el director, las cosas que hablaban; sin embargo, tras la última vez que lo vio le advirtió que no alarmara a su novio con algo que podía ser tan sólo suerte o astucia de su parte. Y así lo había hecho, era una tumba bastante cerrada con el tema.
Sentía cierta angustia al ocultarle a Harry algunas cosas, pero era por su bien. Después de todo él ya contaba con problemas propios a los cuales ella no le agregaría los suyos.
Aunque ya habían pasado casi tres meses desde la muerte de sus padres, seguía sintiendo el vacío en su pecho, no concebía en totalidad saberlos ausentes, era como un mal sueño pero con un dolor demasiado real. A veces, tras las pocas reuniones con Dumbledore pasaba la noche forzando su mente sabiendo que entre lo que reprimía posiblemente se encontraba la escena que rogaba no ver por más que deseara saber qué sucedió aquella noche.
Aparte de sus atormentados pensamientos, la seguían dudas a dondequiera que apuntaran sus divagaciones, desde lo afortunada que fue al escapar hasta la perdida regular de memoria con los detalles. A lo largo del primer mes en Hogwarts había sentido en distintas ocasiones la ansiedad que brinda el olvidar algo, cómo tener una palabra en la punta de la lengua pero no concretarla. Además., estaban los libros que compró en el callejón Diagon, aunque no recordaba cuál fue el objetivo por el que los obtuvo. ¿Posesiones? ¿Voces ajenas a la tuya?
Eran títulos que no leería de no ser porque tenían sentido para ella pero, esta vez no lo tenía. Alguna clase de instinto le decía que los ocultara en el fondo del baúl.
- ¡Eh! Hermione, ¿me oyes?- la voz de Ron la interrumpió, llevaba aproximadamente diez minutos leyendo la misma página a pesar de haberla cambiado hacía media hora- ¿Harás ronda?
- Por supuesto- contesto Hermione luchando por mantener el hilo de sus pensamientos- He quedado con Ernie y Hannah para vigilar el lado oeste.
- Ernie enfermo en la tarde tras la clase de pociones- les recordó Harry prestando su atención a sus amigos antes de que partieran.
Hermione hizo una mueca de desagrado pero no dijo porqué, en su lugar suspiro mientras recogía sus libros y montones de pergaminos a medio terminar para guardarlos en su baúl antes de irse. Ron, en cambio, apretujo todo en su mochila y pidió molesto que se hiciera cargo de llevarla a su dormitorio.
Resignado, Harry acepto esperando que su novia bajara por las escaleras y se despidiera, cosa que no tenía sentido, él estaría ahí para cuando regresara, usando el tiempo para las tareas y el diseño de un diagrama para el partido de Quidditch la próxima semana contra Slytherin. Los entrenamientos eran extenuantes pero necesarios, los integrantes del equipo estaban en optimas condiciones salvo por Demelza que volvió a casa tras la tercera semana en el colegio.
Lo que preocupaba- y muy interiormente agradecía- eran los rumores de la cancelación del partido por el miedo; algunos profesores, entre ellos McGonagall, aseguraban que un poco de optimismo deportivo era lo que necesitaban los alumnos y por eso Dumbledore asistiría para dar cierta seguridad a sus pupilos.
Se preguntaba la ubicación del director al instante que enumeraba los horrocruxes faltantes, según Dumbledore quedaban cuatro: la tiara, la copa, la mascota de Voldemort y el relicario, la última vez que pudo hablar con él al respecto le menciono una hipótesis sobre otro sin aclarar de que se trataba, aunque si le dejo claro que si estaba en lo correcto sería muy desalentador para la causa.
¿Qué podría ser…?
Los labios de Hermione “borraron” la pregunta y ofrecieron la respuesta, la chica había aprovechado su abstracción para robarle un tierno y sorpresivo beso.
- Nos vemos- le susurro cuando se apartó de él, dándole la espalda para salir por el retrato. No pudo dejar de notar la sonrisa que llevaba en la cara tras su impulso romántico.

Saboreaba aun el fugaz beso del que fue participe, con la mano sobre sus labios intentando mantener la sensación que le creaba al recordar la tibieza con la que Harry era capaz de responder un beso robado. Suspiraba y se alegraba de su suerte por tenerlo como pareja, a pesar de ser un poco inexperto en todo lo relacionado con el corazón era muy lindo, tierno y sutil con ella.
“Cuanto lo amo” pensó soltando otro suspiro que le quito el aire por segundos, por un instantes sintió rabia e ira, tan incontrolables que le cortaron la respiración y provocaron que los ojos le escocieron efímeramente.
La sensación se fue tan súbitamente como llegó.
Los segundos iban a la par con sus palpitaciones, Hermione se recargo en la pared para incorporarse de nuevo pero las piernas no le respondían y temblaba completamente, ¿Qué fue todo eso?
Se pregunto incapaz de moverse, podía deducir que estaba pálida por el frío que sintió en el rostro. Trato de concentrarse pero la sensación de desmayo estaba ahí, no podía concretar sus ideas, ni siquiera intentaba entender la reacción de su mente ante la breve afirmación de su amor por Harry, lo único que quería era irse de ahí…

Escucho unos pasos ansiosos acercarse por el pasillo más próximo, quizá era Hannah, Ron o algún otro prefecto que pudiera ayudarla a volver a la torre, no se sentía en condiciones de caminar sola. De nuevo se oyeron los insistentes pasos pero se detuvieron sin llegar a la esquina, el silencio embargo el lugar, Hermione escuchaba sus latidos golpear los tímpanos.
Una puerta se abrió, posiblemente donde aquella persona había parado.
- Señor- dijo una voz masculina, el susurro distorsionaba parcialmente su voz pero era reconocible. Draco Malfoy estaba ahí. Justamente él.
- No hay tiempo de informes largos, se breve- Indico otra voz, esta vez era grave y madura, al igual que con Malfoy, Hermione supo de quien se trataba: Snape.
- No ha tenido cambios de comportamiento, he hecho cuanto está a mi alcance para que no recuerde nada- recito de forma automática y nerviosa- Pero existe el inconveniente de que es muy difícil acercarme a ella.
- Eso es tu problema- comento el profesor Snape, Hermione tenía cierta noción de lo que hablaban- Es necesario que le proporciones el brebaje ahora que la muy estúpida a dejado de tomarse el que le dio Dumbledore.
Hermione se pegó más a la pared ignorando lo que la tenía retenida allí, la poción, su poción.
Ahora sabía porque se habían borrado parcialmente sus recuerdos en el primer mes de clases. Snape y Draco estaban detrás de todo lo que le pasaba, era por eso que ambos estaban portándose mejor con ella, pero ¿Por qué? ¿Qué era exactamente lo que no debía recordar?
Tenía que decírselo a Harry, al diablo la discreción. La voz de Malfoy volvió a resonar tan cercana, contrario a lo que necesitaba, la chica se quedo oyendo la conversación esperanzada por la información que podrían darle.
- Delo por hecho- aseveró Malfoy.
- Es de suma importancia que la beba, nadie tiene que saber cómo pasaron las cosas- los susurros de ambos hombres hicieron que se le helara la sangre a Hermione y lograron que sintiera pánico, llevo sus manos a su boca para ahogar cualquier sonido de sorpresa que pudiera escapar.
- Otra cosa señor- la voz de Malfoy se redujo a hasta ser inaudible, la chica quiso saber de que trataba esta vez lo que hablaban pero se resigno al oir una pequeña risita lejana.
- Eso ya no es parte de nuestra misión- se limito a decir Snape- el Señor Tenebroso lo tiene todo planeado, sólo tenemos que esperar a que ella haga su parte; Ahora largo, antes de que pase alguien.
No podía creer lo que escucho, seguía paralizaba y contra la pared, justo al lado de una armadura que le proporcionaba resguardo con su sombra.
Ya no sólo era ocultarle los sucesos de aquella horrible noche, por lo que escucho, ella era parte de un plan diseñado directamente por Lord Voldemort. Las ideas le llegaron como flechas, rápidas y sigilosas, después de todo no había sido suerte haber escapado de los mortifagos…
Se incorporo lentamente consciente de que algunos de los dos estaba en dirección suya, la armadura que la tapaba no sería un buen respaldo si estaban a un par de metros, mucho menos la oscuridad que le brindaba la noche ya que el resplandor del hechizo Lumos en la varita empezaba a incrementarse conforme la cercanía.
El miedo estaba haciéndola su presa, si hacía el menor ruido lo alertaría y tardaría menos de un minuto en tenerla bajo su poder… ¡Ruido! Eso era, podía alertarlo a él junto con la mitad del colegio.
Coloco sus dos manos en la figura de metal y empujo con fuerza, con suerte tendría tiempo de llegar a un aula o encontrar a otro prefecto, eso contando con que no fuera Snape quien la siguiera.
Corrió con toda la energía de la que fue capaz, dejando de lado los dolorosos pensamientos de en lo que la había convertido, no quería formular teorías en ese momento… Quería obtener el tiempo necesario para poder hacerlo, y eso significaba resguardarse hasta poder ir en busca de ayuda.

- Relaskio- grito Malfoy tras ella.
Hermione cayó de manera estrepitosa sobre el mármol pero la adrenalina hizo que se levantara rápidamente, con el estruendo que hizo el metal al chocar contra el piso, seguramente alguien estaría en camino.
- ¿Tus padres no te han enseñado a no escuchar platicas ajenas?- se burlo Malfoy viéndola pararse.
- Expel…-el intento de desarme fue interrumpido con una risa burlona seguido.
- Patético, ya veo porque tú y el imbécil de Potter son tal para cual.
- Cierra la boca Malfoy- gruño Hermione sin importarle que saliera hecho un grito lleno de ansiedad.
Draco siguió sonriendo por la facilidad que tenía, la chica estaba nerviosa y confundida por las pocas cosas que había escuchado, nada comparado como si supiera la verdad y si de cualquier forma lo olvidaría en cuento bajara la guardia, valía mucho la pena ver su rostro cuando se enterara.
- ¿Qué tanto has oído?- inquirió fingiendo preocupación, quería engañarla para que se sintiera lo suficientemente confiada.
- Lo suficiente- contesto ella.
- Eso no ha sido nada- menciono al tiempo que la acorralaba en la aula a la que ella tuvo la intención de usar de escondite justo antes de su ataque- Es tan sólo la punta del iceberg- se jactó de saberlo todo.
- Sé lo de la poción.
- ¿Acaso sabes qué es lo que has reprimido con ella?... Aparte de la conmovedora muerte de tus padres y tu poca resistencia en verlos morir.
- ¡Cállate!
- ¿No quieres enterarte de todo? ¿Cómo murieron? ¿Qué paso contigo todo ese tiempo? ¿Lo que debes hacerle a tu querido Potter?- las palabras salían una a una llenas de un cinismo tentador; Hermione tenía al alcance las respuestas de las preguntas que embargaban su mente desde que despertó en la Madriguera pero la cercanía de semejante conocimiento despertaba nuevas dudas: ¿Qué tanta verdad habría en sus palabras y cuál sería el precio por la información?
No pudo evitar plasmar en su expresión la emoción de saber, aunque la carcomía una culpa internamente, asimismo la frustración por ser Malfoy quien le dijera todo lo que deseaba y no ser ella quien lo averiguara sacando los malditos recuerdos. Esa frustración le llenaba el pecho. El vacio que la muerte de sus padres había creado se dilataba con cada suspiro dándole un dolor punzante.
Draco extendió una sonrisa maliciosa por su rostro, estaba consciente de que dio en la llaga al ofrecerle detalles que olvido involuntariamente.
- Fuiste presa fácil- comento acercándose lentamente a ella, rodeándola con cada paso; Hermione ni siquiera lo notó- Después de que tu asquerosa madre muggle gritara saliste de tu cuarto y viste al inútil de tu padre tendido en el piso… inerte.
Mientras pronunciaba cada palabra Hermione visualizaba horrorizada, intentando imaginar, intentando recordar pero nada, sólo veía lo que le decían sin apropiarse por completo de las imágenes.
- ¡No, es mentira!
- Tú sólo te quedaste viendo- Malfoy ignoro la interrupción desesperada de la chica- Ahí tienes lo que Dumbledore ha querido saber, tu incapacidad de defender a unos patéticos muggles- el tono que usaba sobrepasaba la petulancia, se regocijaba con cada sílaba que pronunciaba- Aunque no se compara en nada con “tu misión”
La oscuridad reinante en la habitación no era suficiente para esconder el mohín de incomprensión que se imprimió en el rostro de Hermione, sin embargo, Draco no pudo verlo ya que se encontraba detrás de ella esperando para terminar con todo eso.
- ¿A qué te refieres?- inquirió, su voz tenía un ligero toque de confusión.
- La vida de Potter está en tus manos- recito sutilmente- es sencillamente inevitable.
El grito ahogado de Hermione se vio cubierto por la mano tibia de su enemigo, tal como la noche en que murieron sus padres, colocó un brazo en su cuello y apretó ligeramente hasta dejarla semi inconsciente lo suficiente para hacer que volviera a borrar todo lo que escucho en esa hora.
Mientras sentía sus pulmones expulsar el aire e intentar aspirar con desesperación un poco más, las lágrimas invadieron sus ojos y las imágenes su mente, no llego a saber si fueron la escena creada por la versión que Malfoy le contó o si en verdad, por una fracción de segundo, logro ver los últimos minutos de sus padres.

- ¿Granger? Eh, Granger- algo la golpeaba repetidamente en la cara, dándole palmaditas torpes-¿Te encuentras bien?
Sentía frío en la parte de las piernas que no estaba cubierta por la falta o las medias, estaba tendida sobre el mármol y sin saber porque, intento incorporarse pero una mano en su hombro se lo impidió de manera tajante.
- Te has dado un buen golpe espera unos segundos- la voz de Draco Malfoy volvió a sus oídos de manera lejana pero logro comprender lo que dijo y asintió.
- ¿Qué paso?- susurro, tenía la boca seca y le dolía parte de la cabeza y parte del brazo derecho.
- Te has desmayado- contesto Malfoy, era tan irreal que él estuviera ayudándole aunque ahora ya no tanto, sin embargo, la primera vez había sido sorprendente- ¿Puedes levantarte?
Hermione asintió de nuevo, el brazo de Draco rodeo su cintura y la obligo a apoyarse en él, colocando su mano dolorida sobre su hombro. El chico la cargó en silencio hasta el sexto piso donde sucedió algo que la volvió a dejar plasmada.
- Siento lo de tus padres- se limitó a decir.
- Gracias- se sintió un poco estúpida por contestar aquello pero era tan difícil entender el nuevo comportamiento del que juraba ser su enemigo, primero en el tren y ahora aquí, siendo amable y ayudándole a regresar a su dormitorio.
- Debe ser horrible- comento de nuevo él deteniéndose para dejarla respirar.
- Si pero hay maneras de sobrellevarlo.
- Deberías tomar algo para ello- sugirió Malfoy, Hermione dirigió su atención a la botellita que Dumbledore le había dado- Me refiero al golpe, ¿Te duele aún?
Nuevamente hubo silencio, ambos se miraron pero sólo ella lo hizo de manera tímida, no sabía si podía confiar en él, después de todo no lo conocía bien y lo poco o nada que sabía era su inclinación por humillar a magos de cuna muggle.
- ¿Sabes? Yo quisiera…
- Estás ahí, te he buscado desde hace una hora, ¿Qué demonios hace él aquí?- Ron interrumpió de manera grosera la frase de Draco, dejándola intrigada.
- Creo que será para la próxima, cuida esa cabeza- se despidió soltándola y desapareciendo por la puerta que daba al pasillo del quinto piso.
Una vez que se fue, Hermione no hizo más que terminar de caminar hasta el cuadro de la Señora Gorda, ignorando a Ron y tratando de concentrase en las últimas palabras de Draco Malfoy, por más que quisiera obtener una respuesta a su nuevo comportamiento ésta no llegaría sin que fuera él quien se la dijera.
- ¿Puedes decirme que hacía él contigo?- demando Ron al alcanzarla, omitiendo la presencia dormitante que estaba en el sofá cerca del fuego.
- Me estaba ayudando- contesto tajante.
- ¿De qué hablan?- pregunto con sorna y aire dormido Harry, desperezándose.
- Nada.
- Hermione estaba abrazando a Draco Malfoy allá afuera- dijeron al unisonó, la voz de Ron fue la que llego primero a Harry, el cual se levanto sorprendido.
- ¿Qué?
- No ha sido nada, me caí y él me ayudo a regresar a la torre- explico de manera resumida.
- No me extrañaría que hubiese sido él quien te aventara- gruño Ron cruzando los brazos y arrojándose al sillón que anteriormente ocupaba Harry.
- ¿Estás bien?- pregunto el chico dejando de lado el tema de Malfoy, queriendo creer que sólo fue amable aunque sin lograrlo.
Hermione asintió y se dejo envolver por los brazos de Harry.
Ambos, cada uno por su cuenta, inundaron su mente con teorías obsoletas sobre la conducta de Malfoy. Para Hermione quedo concluido al pensar en que posiblemente era lastima o alguna cosa de menor importancia. Quizá sólo había decidido ser un poco más soportable para aquellos que no fueran de Slytherin.
En cambio Harry veía más allá, algo quería y no descansaría hasta saber que era. Hasta saber a qué se debía semejante comportamiento tan extraño.

2.9.09

MQE... Capítulo 10.

Recuperando la rutina...

Dos horas antes de que el tren se detuviera, Ron regreso a su compartimiento, tenía cara de pocos amigos y se notaba claramente su fastidio. Paso por la protección bufando y arrojándose al lado de su amigo.
- ¿Y Hermione?- cuestiono Harry de manera automática al verlo.
- Hace guardia, se parece a Percy; es su deber, ¡Bah! Deberían de ver a los nuevos prefectos, ya no los escogen como antes- suspiro acordándose de su quinto grado, Ginny entrecerró los ojos- ¡Ah! A qué no adivinan quién es el otro Premio Anual- todos inquirieron con la mirada, Ron, emocionado por la atención, contó cómo había empezado la reunión y sus sospechas por Ernie, cuando comento el mal rato que Malfoy hizo pasar a Hermione, lo que provoco que Harry apretara los puños con fuerza- Jamás estuve tan aburrido en mi vida, aunque algo me dice que Hermione lo paso peor.
- ¿Por qué lo dices?- Ginny expreso las palabras que no salieron por la boca de Harry pero si cruzaron su mente.
- Todos hablaban de sus padres frente ella como si ignoraran su presencia, hubo un momento en el que se puso mal- alzo los hombros y cogió un pastel en forma de caldero que estaba en medio del asiento- Después salió y ya no la volví a ver.
- ¿Qué tan mal?
- ¡La dejaste irse sola!- le reclamo Harry, preocupado y a la vez culpable por haberla hecho enojar.
- Sólo palideció, parecía que quería vomitar, sin embargo, su mirada es la que… bueno, cambio- dijo sin darle importancia al tiempo que daba un mordisco a su pastel.
Harry sintió de nuevo cierta culpa, tanto por sentir y nada por hacer, cómo ser un soporte para alguien si esa persona ya lo cargaba a él, sentía incompetencia y sabía muy bien que las habladurías no cesarían, y seguirían flagelándola invisiblemente, Neville estaba en lo correcto: Ella estuvo sola y tal vez, sólo tal vez… Seguía sintiéndose así.


El tren arribo a la estación de Hodsmeade, aun sin rastro de la joven, no creía que vigilar el Expresso de Hogwarts le llevara todo el viaje; cogió ambos baúles y fue en su búsqueda, elevando la vista para localizarla.
A lo lejos vio a Hagrid en su misión anual de llevar a los novatos por el lago, gritando a los asustados estudiantes: <>. Cuando vio le dedico una amplia sonrisa que tardo varios segundos en responder, el guardabosques lo notó muy ceñudo, casi insinuándole que tenían una plática pendiente.
Llevo el equipaje hasta donde los carruajes, pero tampoco se encontraba ahí, supuso que se encontraría aun en el tren verificando que todos hubieran bajado.
Ginny y Ron lo esperaban desesperados al lado de una carroza pero el joven les pidió que se adelantaran, pues quería relativa privacidad con Hermione al momento de verla. Lo miraron desconfiados, él debería haber sido el primero en partir al castillo, pero entendían muy bien lo que quería.
Harry empezaba a comprender la situación de Hermione, pero algo lo obligaba a creer en las sospechas de Ginny y, de no haber sido porque él había sentido aquello la noche en que murieron sus padres, sería mucho más fácil apoyar la poca disposición de Hermione por dar información. Todo sería una patraña y mera especulación.
… Voldemort estuvo eufórico, lo había sentido y escuchado su fría risa atravesar sus oídos, no era mera casualidad, algo había sucedido, ¿Qué había sucedido?, no supo más, fue como si le hubiera dejado saber lo necesario, ¿Y si la habían capturado? ¿Si le hicieron algo y de alguna manera retenían su memoria? Dudó por un momento, de haber sido así estaría muerta… Se detuvo, aquella divagación le creó un vacio en la boca del estomago.
Mientras sacudía la cabeza para deshacerse de semejantes tonterías, la vio bajar del tren al lado de… ¡¿Malfoy?! Hermione notó su mirada, pero actuó natural lucía tranquila, incluso anonadada, camino con soltura al lado de un pequeño grupo de estudiantes hacía él; asimismo, Mafoy sonría discretamente por la expresión de Harry.
- No deberías estar aquí- fue lo primero que le dijo al estar cerca.
- Sentí la necesidad de esperarte- susurro para evitar que lo oyeran- Debemos hablar.
- Aun no- su tono sonó suplicante pero calmado, Hermione se encamino al carruaje pero se detuvo sorprendida observando a las criaturas que tiraban de los coches. Palideció, sabía porque los veía sin lograr recordar la escena que le daba tan peculiar don, se sintió confundida, había estado sobre uno de ellos hacía un par de años cuando fueron al ministerio pero jamás los imagino así.
- Son extraños, ¿verdad?- comento Harry siguiendo el destino de sus ojos.
- Fascinantes y al mismo tiempo, deprimentes- era obvio que se refería, notando su tono y la mirada de fascinación mezclada con una profunda tristeza, Harry prefirió prorrogar su interrogatorio.
Subieron a la última carroza, junto con el pequeño grupo que bajo Hermione del tren que lucían interesados en el par de magos de último año, no cuchicheaban por miedo a ser escuchados por ambos premios anuales y por el famoso Harry Potter, ya que tenían autoridad.
Hermione todavía observaba a los thestrals, abstraída en sus pensamientos y con cuidado de no proyectar lo que sentía, su rostro era inescrutable. Harry frunció el gesto, lo afligían las dudas pero no era pertinente exponerlas.

Después de dejar los baúles con los demás en la entrada, se dirigieron al Gran Comedor donde el barrullo les dio la bienvenida. Harry la tomó suavemente por la muñeca para detenerla.
- Ron me ha dicho que Malfoy te hizo pasar un mal rato.
- Tal como lo ha hecho el resto del colegio desde que subí al tren- contesto con tono serio y sin expresión, sin buscar con la mirada los ojos verdes que suplicaban por contacto.
- ¿Por qué has tardado tanto allá? ¿Cómo es que Malfoy ha bajado contigo?- inquirió dejando la sutileza de lado, sin poder soportar más.
- Ha sido afable- respondió con brevedad, su rostro expreso sorpresa al levantar la mirada.
Albus Dumbledore aguardaba con paciencia atrás de Harry por una oportunidad para entablar charla con los jóvenes, llevaba una túnica morada sin estampados y su rostro estaba marcado por el cansancio con el semblante enfermo agravado por la tenue luz del vestíbulo.
- Buenas noches Harry, Srita. Granger- los saludos haciendo una pequeña reverencia- Necesito hablar con usted- sus ojos azules se posaron en Hermione, denotando inquietud, lastima y hasta cierto punto alegría- Sólo unos minutos.
- Por supuesto- accedió Hermione sin mostrar emoción alguna, era un hecho que tendría que hablar con alguien en Hogwarts y que el mismísimo Dumbledore quisiera cuestionarle lo sucedido.
Al anciano director le ofreció su brazo para que lo acompañara a su despacho, mientras los nuevos alumnos atravesaban la puerta, llenando de voces excitadas la habitación. Harry se puso en marcha tras ellos dos, pero Dumbledore lo detuvo mandándolo al encuentro de sus otros amigos.
Hermione sintió su mirada clavada en la espalda, no le sorprendía para nada la reunión con el director, aunque la prontitud la consternaba. Sabía que todos sospechaban algo que era imposible comprobar, hasta ella presentía algo raro tras la falta de recuerdos, algunos espasmos y las constantes alucinaciones al verse al espejo…
“Basta” se regaño, “Teniendo ataques de histeria no soluciónanos nada”
- Chocolate con nueces- musito Dumbledore sonriéndole tímidamente, sin mirarla directo a los ojos, tal como lo había hecho con Harry en quinto año, ¿Acaso pensaba qué…? No, era improbable- las damas primero.
Era la segunda vez que estaba allí, en la primera ocasión no tuvo la oportunidad de admirar nada de la habitación por la angustia que le generaba saberse lejos de Harry, y ahora, el solo presentimiento de lo que se avecinaba se lo impedía nuevamente.
- Toma asiento por favor- le pidió señalando la silla frente a su enorme escritorio, él ya estaba en su sillón- Permítame felicitarla por su nombramiento, no ha habido muchos alumnos tan excepcionales como usted desde Lily Potter- aquella comparación la hizo fruncir el entrecejo, pero la manera en que lo había dicho… era como si no se dirigiera a ella- no sabe lo insistente que fue la profesora McGonagall para saber los nombres de los elegidos…
- Con todo respeto señor director disculpe mi escepticismo al creer que ésta es una reunión para congratular a los premios anuales- lo interrumpió usando el tono más educado del que fue capaz.
- No, está en lo correcto aunque la felicitación no está de más, un poco de alegría le vendría bien- No quería ser directo con ella, quería tantear terreno antes de entrar al tema.
- Sé que quiere hablar sobre la muerte de mis padres- señalo sobrepasando el nudo que se le formo en la garganta con la sola mención- No quiero ser grosera, todo lo que sé y recuerdo se lo he dicho a los Weasley, comprendo su incredulidad hacía lo que paso pero no está en mis manos poder proporcionar más. Ya lo he intentado variadas veces.
- Lo que sucedió esa noche es información vital, por sí sola no lograra nada- Ahora era él quien llevaba el control de la conversación- Si mis sospechas son ciertas sólo la magia le regresara aquello que ha perdido- se levanto de la silla con una rapidez inaudita para su edad, alzando la varita a la altura de su rostro- Le pediría permiso, pero creo que entiende que es necesario que esté al tanto de lo que aconteció.
Hermione se sorprendió por la brusquedad en sus palabras, sin embargo no se opuso a su “ataque”, asintió ligeramente esperanzada por lo que podría ver, Dumbledore le indico que reviviera para él aquel momento y así lo hizo, sintió la punta de la varita presionar sobre su sien derecha y le pareció que succionaba pues la imagen que visualizaba se desintegro lentamente.
Se volvió al pensadero y lo vertió en él, lo que veía era confuso… No quería entrar al recuerdo con ella en el despacho, así que observo superficialmente: Hermione llego a su casa y la encontró como si hubiera sido abandonada, su madre le ordeno que fuera por su equipaje muggle y ahí todo oscurecía
Dumbledore lo examinó con total concentración, estuvo sereno pero con un gesto tergiversado; Estaba claro que sufrió un ataque pero, ¿Qué consecuencia tuvo? ¿Cómo logro escapar? O mejor dicho, ¿Por qué la dejaron escapar?

La muchacha espero a que fuera él quien hablara primero, quizás necesitara forzar su mente con un poco de legeremancia o someterla a algún encantamiento complicado… No obstante, el profesor le brindo una sonrisa avergonzada cuando se esperaba.
- Me temó que esto ha sido todo- era una educada invitación para que lo dejara solo- Le ruego no comente nada de esto a sus amigos, mucho menos a Harry para no preocuparlo sin razón.
- Claro- contesto separándose del asiento, lista para unirse al banquete.
- Otra cosa- Dumbledore saco un frasco pequeño de su túnica- le pedí al profesor Snape que preparara esto para usted… Una gota por la mañana debe ser suficiente, no queremos que los alumnos se aprovechen de su estado de humor.
- Gracias- lo cogió deduciendo de que se trataba, el anciano puedo ver las pequeñas pero casi curadas cicatrices de su cara, sonriendo de nuevo con la pena asomada en su mirada le pidió que se adelantara al Gran Comedor.
Dumbledore suspiro cuando el contenido en el pensadero se volvió a oscurecer, las preguntas estaban claras y eran las correctas, pero no tenía ni la más remota idea de alguna respuesta digna para ellas. De nuevo conjeturas, nada concreto ni muchas pistas, esta vez no habían dejado cabos sueltos en la planeación o nada que él hubiera detectado aun.
Sólo tenía la mente atrofiada de una pobre adolescente huérfana, que sin dudas, tendría que forzar para sacar alguna pista pero no era el momento ni el lugar.
- Sé que no fue la suerte y mucho menos su astucia lo que la salvo- dijo para sí mismo, los cuadros de sus numerosos antecesores lo miraron como si estuviera loco- ¿Me equivoco…Severus?
- Me es imposible otorgarle una respuesta señor- contesto su lacayo desde las sombras del despacho- Y usted sabe a qué me refiero.


Admiro la botellita por un par de segundos tras cerrar la puerta del despacho de Dumbledore, no creía que fuera totalmente para subirle el ánimo, ya que no hubiera recurrido al profesor Snape sino a Slughorn.
Entre cerró los ojos al momento que la guardaba y se ponía en marcha al Gran Comedor, intentando dejar sus dudas para otro momento más oportuno, pues ahora llevaba un retraso de diez minutos en el banquete de bienvenida. Sin embargo, su llegada tarde no alertaría demasiado si Dumbledore lo hacía también.
Se equivoco… al llegar a su lugar en la mesa de Gryffindor no sabía si el calor en su cara era por la temperatura del lugar o porque la sangre inundaba sus mejillas; al parecer todo Hogwarts notó su impuntualidad y susurraban sobre eso.
- ¿Qué te dijo Dumbledore?- Pregunto Ron bajando un poco el rostro alternando su mirada entre su hermana y sus dos amigos, seguramente Harry lo había puesto al corriente de las cosas.
- Nada que merezca mención- contesto fingiendo esperar la ceremonia de asignación.
- Oh, vamos, no te llevo sólo para felicitarte- comento Ginny con tono sarcástico.
- Aunque no lo creas, así fue- su voz era fría y sin intención de soltar más detalles.
- ¿Te ha pedido que no dijeras nada?- inquirió Harry en voz baja para que sólo ella escuchara pero su novia se hizo la desentendida mirando la mesa de profesores.
Estaban todos, salvo Dumbledore y Snape, lo que le creaba cierta sospecha de lo privada que había sido su charla con el director… Sabía algo pero no creyó prudente decírselo era eso o verdaderamente, no tenían nada, ni una sola pista sobre su paradero en esas semanas desaparecida.

El banquete no fue para nada prometedor, Dumbledore jamás apareció para dar su tradicional discurso de apertura, ni él ni Snape, así que la profesora McGonagall, para cumplir con su título de sub-directora improviso un sutil sermón sobre la situación que vivían en la actualidad e intento dar algunos consejos para los magos pero al parecer ninguno estaba dispuesto a escuchar.
Habían vivido las últimas semanas con miedo, intentando no llamar la atención, así que las palabras de McGonagall sonaban un poco huecas.
De hecho, a partir de las sonadas desapariciones casi todos los magos de cuna muggle desertaron y no se sabía nada de ellos ni de sus familias, algunos tenían la certeza de que los habían matado o que sufrieron ataques individuales, tal como Hermione.
Que era la única de esa clase que se vio en la necesidad de volver a Hogwarts en lugar de buscar refugio, después de todo no tenía a nadie más, su familia más cercana había muerto y desconocía la ubicación del resto, y de saberlo tampoco los podría en riesgo.

Tuvieron unos segundos de profundo silencio, para mostrar respeto a todos aquellos que no habían vuelto por incidentes claros, también honraban a los que cayeron sin haber pertenecido a la causa y al último, con tono cortado pero de manera firme la profesora les pidió que se retiraran a sus dormitorios; Eso fue un llamado de Hermione, así que se levanto mirando a Ron con un amago en la cara, señalándole con un rápido movimiento de la cabeza que debían mostrarle el camino a los nuevos y hacer llegar la contraseña a los antiguos alumnos.
- Es patefeci, no lo olviden- resoplo Ron siguiendo a la chica que ya gritaba: “Los de Gryffindor por aquí”

Para cuando Harry llegó al retrato de la Dama Gorda, se sentía adormilado por los manjares que habían preparado para el Banquete de Bienvenida, intento esperar a sus amigos en la sala común pero los ojos le escocían por el cansancio.
Durante la cena, se la paso pensando en todas las cosas de las que Dumbledore pudo hablarle a Hermione en los diez minutos que estuvieron juntos. De igual manera quería saber porque le prohibió comentarles algo al respecto, porque antes de creerse que la había felicitado se enfrentaría al Sauce Boxeador sin varita.
- ¿Por qué no has subido?- pregunto Ron, él ya llevaba encima el pijama y se veía tan cansado como él- Ah, ¿Estás esperando a Hermione?- Harry asintió lentamente- Ya está en su dormitorio, me pidió que te dijera que mañana hablarían sobre lo que sucedió con Dumbledore.
- Debí suponerlo- se levanto molesto, seguramente seguía molesta por lo que le dijo en la mañana, no considero lo sensible que se sentía con respecto a ese tema.
Se encamino a su dormitorio, quedando así vacía la sala común pues todos estaban muertos de sueño como para irse a dormir pronto. Harry deseo que fuera mañana para hablar con Hermione, sentía una ligera punzada de culpa e intentaba justificarla de mil maneras.
Repasaba una y otra vez algunas de sus dudas más fuertes para que tomaran un tono suave y para nada obligador, quería demostrarle su confianza y comprensión; introdujo los brazos por las mangas del pijama y se arrojó contra la mullida cama, quedando automáticamente inconsciente.


- Buenos días chicos- saludo Hermione al llegar al Gran Comedor, como si fuera otra chica, se sentó al lado de Harry dándole un tierno y rápido beso en la mejilla.
Harry y Ron alzaron las cejas totalmente sorprendidos, era increíble el cambio en ella, se veía feliz de una manera normal, como cualquier otra mañana de los años anteriores sólo que con la variante que tan mal la tuvo por esos meses.
La joven sonrió al ver sus respectivos rostros, como si le divirtiera de cierta forma.
- ¿Qué les sucede? Ah, ya… aun quieren saber lo que me dijo Dumbledore, ¿A qué es eso?
- Estás feliz- afirmo Ron sin creerlo.
- Es parte del sermón de anoche- comento Hermione intentando lucir seria y sin lograrlo, cogiendo un plato de avena con miel- No puedo decirles nada de interés, sólo me pregunto lo qué sucedió la noche en que… aquella noche y me dio una poción, de la cual creo que abuse un poco- dijo soltando una risita tonta.
- ¿Eso era todo?- bufo, un poco decepcionado por lo que la noche anterior fue un completo suspenso.
A pesar de la frustración de su amigo, Harry se sintió un poco más tranquilo por las palabras de Hermione, su felicidad era aparente y de cierta manera… falsa, pero la ilusión de verla sonreír nuevamente o que su sufrimiento estaba siendo sosegado por algún brebaje, lo hacía feliz de igual modo a él.
Proyecto un amago en su cara, sonriendo más con sus bellos ojos esmeralda que con los labios y ella lo notó, Harry quería decirle todo lo que había monologado interiormente la noche anterior pero tuvo que aplazarlo porque McGonagall estaba entregando los horarios por toda la mesa.
- Potter, auror- se dijo a si misma al entregarle la lista de clases y sus respectivas horas- Weasley, ¿auror?- suspiro separando la hoja de las demás, mientras buscaba la siguiente- Señorita Granger, siento mucho lo ocurrido en el verano- Hermione asintió de manera seria y formal(De nuevo sin lograrlo)- Sanadora, vaya pensé que tenía planeado trabajar en el ministerio.
- Era una de mis metas- admitió la chica- pero tenía lo suficiente para optar por cualquier otra carrera.
- Cierto- respondió la profesora entendiendo el cambio de opinión en su alumna- Suerte muchachos- se despidió para seguir con la entrega.
Terminaron de desayunar sin contratiempos, salvo cuando entro Malfoy y Harry recordó el mal rato que le hizo pasar a Hermione en la reunión de prefectos sin embargo, la voz de la chica resonó en sus oídos con la palabra afable protagonizando la frase.
Malfoy, ¿amable? ¿Con Hermione?
Hubiera sido increíble verlo, ni siquiera tenía una loca teoría por el extraño comportamiento de Malfoy hacía la chica que tanto profesó odiar años atrás, aunque era un tema para pensarse no tenía intención de nublar su calma de una manera tan inútil, de Hermione no sacaría más y de Malfoy, bueno, no obtendría ni un hola.
Tomo a su novia de la mano y, si no se equivocaban, compartían sólo las clases de Pociones y Defensa contra las artes oscuras ese día. Pasarían casi todo el tiempo escolar juntos.
Paso lo peor al momento en que llego Draco Malfoy al aula de Slughorn, argumentando las mismas materias de Hermione por su recién adquirida vocación de ayudar a magos en desgracia de salud.
Hermione se remolineo en su banco, feliz, así que la antigua alegría que Harry sintió al verla así, culminó en un rechinar de dientes demasiado audible para quien estuviera a un par de metros a la redonda… Pero quien debía escucharlo, omitió su evidente expresión de celos.
- Buenos días muchachos- saludo su profesor, con el tono de regocijo y prudencia normal en él- Veo que repetimos cursos en pociones- bromeo al ver a dos de sus miembros en el Club de las eminencias- Siento mucho lo de sus padres, señorita Granger.
- Gracias señor- contesto Hermione con voz congestionada, el efecto de la poción iba menguando hasta, por lo menos, reconocer de forma seria las cosas.
- Empecemos…- se volteo en anciano profesor a escribir varias cosas al pizarrón sobre los E.X.T.A.S.I.S, Ron miro con soslayo a Harry, con un mohín de resignación cogiendo un pergamino y llenando su pluma de tinta, para copiar lo que daba inicio a su futuro.

Para suplicio de los dos chicos, la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras- impartida por Snape- fue caso igual, salvo por la particular personalidad del profesor. De nuevo les dio el sermón sobre el futuro y creyó por segundo que había vuelto a Quinto Grado y que en lugar de TIMOS, ahora eran E.X.T.A.S.I.S.
La novedad en esa clase fue el trato que le daban a Hermione, Snape era frío con todos los demás pero al hacer una pregunta ya no ignoraba la mano alzada de la “sabelotodo insufrible” en su lugar, sus ojos mostraban regocijo por la manera en que contestaba como si fuera un libro abierto, como si fuera una broma interna de la cual sólo él era participe, él y la actitud aliviada de Hermione.
Sin duda, las novedades no paraban ahí.

Durante el descanso tras las primeras tres agotadoras horas de clases, Harry se fijo que tenían lo que quedaba de la tarde libre, pues la mayoría de las materias optativas que había tenido el año pasado no servían absolutamente nada en sus E.X.T.A.S.I.S y por lo tanto, habían sido omitidas de su rutina. En cambio, Hermione quería seguir con Aritmancia, así que después del descanso tras el almuerzo ella debía dirigirse a su clase.
Las innumerables horas libres que tenían a la semana eran apenas suficientes para terminar con los deberes impuestos, a pesar de sólo tener entre tres o cuatro materias al día, los profesores creían necesario hundirlos en tareas teóricas para satisfacer los conocimientos dignos de su carrera.
Nunca creyó que el séptimo grado fuese tan difícil, sumando la carga de las clases particulares con Dumbledore por la búsqueda de los Horrocruxes ausentes; Afortunadamente, esas clases aun no llegaban pero la preocupación por el tiempo reducido se vio plasmada cuando Ginny le recordó los entrenamientos del equipo de Quidditch y Ron se pudo totalmente nervioso al pensar en que harían audiciones de nuevo para encontrar al mejor equipo que pudiera tener Gryffindor ese año. Sin embargo, por tiempo optaron por seguir con el mismo equipo.
La que lucía un poco más atareada que Harry, era Hermione, ya que la carga para ser Sanadora era de casi el doble a la del Auror. Se había obligado a prescindir de la poción que Dumbledore le dio, ya que en uno de los ensayos para transformaciones empezó a divagar de las funciones que tenía la materia con un tono sarcástico siendo que debía enumerar las consecuencias de ser un animago sin registro. Dedujeron que aparte de unos lapsus sin enterarse de que hacía, estaba cambiando su criterio de manera alarmante por las cantidades que tomaba, al parecer una gota era demasiado para ella.
Por lo que cambio una gota diaria de felicidad falsa por tres mesas de la sala común para realizar sus deberes de Encantamientos, Transformaciones y Herbología. Pociones era mucho más práctica para ella, inclusive Snape se ofreció a darle clases privadas para que la carga disminuyera considerablemente. Ni Harry y mucho menos Ron se tragaban semejante mentira, ¿Snape dando clases privadas? Eso era sólo para estudiantes que iban realmente mal y por un favor pedido directamente por Dumbledore. Además, ¿Por qué Snape y no Slughorn? Hubiera sido un placer para él tener al corriente a su alumna más capaz.
- Creo que debería sacrificar a Percy- comento Ron con aire distraído terminando un análisis de dos pergaminos para Defensa Contra las Artes Oscuras que había iniciado el Lunes- Sólo ve el trato que recibe Hermione.
- No es gracioso- lo reprendió Ginny disfrutando del fuego en un mullido sillón frente a la chimenea- Es un caso especial, demasiado me atrevería a decir.
- Ha Snape no le ha de hacer gracia tenerla cerca tanto tiempo a la semana- se burlo Ron cerrando el libro.
Harry entrecerró los ojos fastidiado, ni siquiera a él le hacía gracia las atenciones que requería Hermione… No eran celos y menos envidia, sin embargo, sabía lo que era tener a Snape de profesor privado y no era agradable.

31.8.09

Los tres últimos deseos de Alejandro Magno.

Los tres últimos deseos de Alejandro Magno, El GrandeEncontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
1 - Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.
2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...
3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.Alejandro le explicó:
1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.
2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.

Me lo mandaron por e-mail y quise compartirlo con uds.